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  • Un luser no se queda pensativo, entra en modo de ahorro de energía.
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    Me he cansado de poner publicidad para costear los gastos del blog. Puedo asumirlos por mí mismo. Hago esto por diversión.

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    Aviso: El papel puede cortar. Consideradlo una feature de ataque a lusers.

  • Buen leer

    La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel, de Romain Puértolas

    El increíble viaje del faquir que se qeudó atrapado en un armario de IKEA,d e Romain Puértolas

    El último pasajero, del maestro Manel Loureiro

    Tengo una pistola, de Enriqe Rubio

  • Elegí un mal día para dejar de fumar.

    Justo el día en que me destinan a Killminds antes de que el sistema se colapse.  ¿Cuánto tiempo llevo fuera? ¡Si no ha dado tiempo! Yo me negué en redondo, pero claro…

    -Wardog, qué más te da, si ya los conoces…
    -Coño, por eso, $Hyperboss, por eso…
    -Naaaada, nada, si son cuatro incidencias, vas las resuelves y ya está. Si tienen un administrador y todo, verás que no es nada.
    -¿Las lágrimas de mis ojos no le conmueven el alma? ¡No tiene sentimientos! ¡Usted está hueco!
    -¿Qué lágrimas?
    -Hostias, es verdad, que yo tampoco tengo sentimientos…
    -¡Llegarás alto!
    -Lo justo pa sujetar la soga. En fin, mañana no vengo, me quedo en el noveno infierno, esperando al perro bermejo…
    -Gracias, Wardog.

    Elegí un mal día para dejar de fumar. Me considero un tipo duro, no me achanto fácilmente. Pero la mañana siguiente fue dura. La ausencia de nicotina en mi cuerpo hizo estragos. Eché mano al bolsillo para sacar un pito y saqué uno de plástico con sabor a café. Menos da una piedra.

    Aparqué el coche en el descampado que hay frente a Killminds. Ni siquiera otras empresas aprovechan el precio del suelo barato para construir cerca de aquí. Pulso el mando y cierro el bicho negro. Me da la impresión de que sólo se ha encendido un intermitente, como haciendo un guiño. Pulso de nuevo y no, se encienden los dos. Paranoico…

    Me llego hasta la puerta de la verja. Killminds se alza majestuoso y oscuro como la casa de Stan, el primo hortera de Satán. Abro la puerta y refulgentes y cerúleos mármoles se me aparecen entre los huecos que dejan los lusers. Una bocanada de aire viciado de me echa encima. Un olor… un olor viejo de un mal recuerdo. Esta empresa huele de una manera partiucular. Mal. Huele a absurdo y a vagancia, a nulidad y a estulticia desarrollada y endurecida durante años de no usar el cerebro. Huele a meninges calcáreas.

    Me detengo bajo el marco de la puerta con el pomo aún sujeto y recorro la barroca recepción de un vistazo. Están casi todos. Casi todos los lusers están diseminados por la recepción, mirándome en silencio con los ojos como platos, como el que ve a un aparecido con calzoncillos de corazones.

    -Esto… ¿Buenos días?

    No me esperaba que todos los lusers estuviesen esperando a que llegase. Pero menos me esperaba que saliesen corriendo como ratones sorprendidos al encender la luz. Salieron corriendo en ordenado caos y con sonido blando; cada uno a su cuchitril sin decir ni pío, como si no me hubiesen visto, como si no les hubiese visto, como su hubiesen estado escondidos y no les hubiesen descubierto.

    O me he aburguesado o esto da mucho mie-di-to.

    Me acerco a la recepcionista y le pido que me busque al administrador que se han comprado. Diligentmente y a la velocidad del rayo marca y pide amablemente al administrador que baje. Me siento en un mullido sofá de cuero y cierro los ojos. Busco en el BOFH-Zen la calma y el valor para afrontar esto.

    El BOFH-Zen siempre es la guía. Killminds puede dar miedo, realmente. Puedes sentir miedo, porque es de humanos sentirlo. El miedo es lo que nos ha hecho prosperar. El siguiente nivel es dominar el miedo. Si el BOFH quiere dominar la situación, no debe dejarse dominar por el miedo. Al fin y al cabo, esto es sólo trabajo. Vengo a solucionar tribulaciones de lusers. Y el trrabajo del luser nunca es vital, nunca es importante. Puedo tomarlo con calma no hay nada que temer. Ésto sólo es trabajo. Guiar borregos al redil.

    Abro los ojos y me encuentro enfrente a un muchacho, calculo que de unos doce años. Me mira. Me levanto del sillón empujándome con los brazos y cuando me yergo, me doy cuenta de que el muchacho me mira directamente al estómago. Después alza la cabeza y me mira sin decir nada. Tiendo mi mano.

    -Wardog, vengo a echaros un cable.
    -Fluffy, yo soy el BOFH aquí.
    -¿El qué?
    -El BOFH, el Bastard Operator From Hell… me gusta borrar cuentas en UNIX.
    -¿Y se las borras a estos cabrones?
    -¡Constantemente! ¡En cuanto me tocan un poco la moral!
    -Ahm…¿Y por qué?
    -Porque dicen que tú tenías muy mala hostia, que les borrabas las cuentas, las impresoras, los documentos y todo eso, pero que el caso es que todo funcionaba.
    -Ahm… ¿Y sabes que aquí no se usa UNIX desde hace cinco meses?
    -¿No? ¿Y de dónde he estado borrando cuentas? ¿Eh?
    -Probablemente de ningún sitio. Vamos a por un café y me cuentas por qué estoy aquí.
    -¡Vamos!

    Oh, $Deity. Esto es definitivamente surrealista. Me ha tocado un mocoso poseído por una diarrea de Travaglia. Grandioso. Portentoso. Lo bien que lo vamos a pasar, cohona.

    Vamos hacia la máquina del café mientras Fluffy me va diciendo que a él lo que le gusta es Linux, que se la pone morcillona programar virus, que se cuela en los ordenadores de los lusers sin que se den cuenta (ha descubierto el VNC) y que les cierra la sesión en remoto. Con VNC, haciendo click en inicio y en “cerrar sesión”. Es un crack.

    -¿Sabes qué? Eres el administrador que esta empresa necesita. Te auguro un gran futuro.
    -¡Gracias!
    -De nada. Y dime. ¿Qué es lo que pasa aquí? ¿Por qué he tenido que volver?
    -Pues porque hay mucho trabajo y yo estoy a media jornada. Y entonces no me da tiempo, y hay cosas que fallan mucho y se han roto otras cosas, y me piden cosas muy raras y más cosas…
    -Desde hoy tienes jornada completa. De eso descuida. Yo no vengo a ayudarte con el trabajo. Dime qué es lo que no sabes y yo te enseño a hacerlo. Veamos lo que hay roto y lo arreglamos.
    -¡Ah! Bien, bien… Pues se ha roto el cacharro de fichar.
    -Ya era hora. 30 años y aún aguantaba. No hay problema.

    Saco el móvil y pido a la central un relojito nuevo urgentemente. Quiero salir de aquí cuanto antes.

    -Y arriba pasan cosas rarísimas. Los servidores hacen un ruido rarísimo.
    -Vamos.

    Me lleva al despacho que ocupaba yo hace bien poco. Suena rap en el ordenador a un volumen justo por encima del de los servidores.

    -¿Hace calor, eh?- me dice sonriente-. ¡Es que este lleva cuatro XEON de cuatro núcleos y 32 Gigas de RAM!
    -Aham. Lo sé. Lo monté yo. Y cuando yo me fui, aquí no hacía calor. El aire acondicionado debe estar siempre encendido. Siempre. Y quita esos carteles de las puertas de los servidores ya. Me da igual que pienses que los lusers no tienen acceso a los servidores y lo quieras evitar con un folio.

    El muchacho me mira asustado y empieza a retirar los carteles que rezan “Luser access denied”. Animalico… me dirijo al servidor de UNIX, que aún sigue ahí por si acaso. Miro el registro de la shell y veo, entre miles de ‘ls” y ‘ls -l’, de ‘lw”, ‘lx’ y ‘cd’ con y sin argumentos, cientos de ‘killall user’. Criaturica. Así no se borran cuentas, hombre, así no.

    -Bien, dime qué no entiendes.
    -El plan de copias. Es muy raro.
    -Bueno, luego lo hablamos detenidamente. Con que lo hayas ejecutado más o menos bien me conformo.
    -Bueno, no he hecho nada porque no lo entendía bien, así que…
    -Futa madre. Que no explote nada. Más cosas, que follar a pelo ya te sale de puta madre.
    -Pollamboca no se puede loguear en el sistema y tiene que usar la cuenta de otro.
    -¿Y eso?
    -No sé. He mirado todo, el registro de sucesos  y todo y nada.
    -Llámala.
    -Voy.

    Marca el número y me pasa el teléfono. Qué sensación tan rara. Ha sido coger el teléfono y notar cómo los recuerdos, TODOS los recuerdos vuelven a mi mente. Es algo que me cuesta describir, algo como Matrix. Con todo el tiempo que llevo fuera de Killminds ya debería haber olvidado si no todo, al menos algunas cosas. Pero sin ser consciente de ello, sin saber que estaban ahí, el sólo hecho de tocar el plástico del teléfono, hace que mi cerebro saque de las zonas más oscuras todos y cada uno de los detalles de este sistema. Mi cuerpo va detrás y se coloca con el teléfono en el hombro mientras inicio sesión en los servidores y recoloco las ventanas entre los cuatro monitores.

    -Digameeesh…
    -Hola, soy Wardog. Que dice Fluffy que no puedes entrar al sistema con tu cuenta.
    -¿Qué Wardog?
    -El malo.
    -¡AH! ¡Y qué haces tú aquí?
    -Preguntándote cuál es el problema con tu cuenta.
    -¡AH! Puesh que eshto esh una mierdla, que no puedlo entrlar ni nada, jloder…
    -Aham… – conecto el VNC-. Intenta iniciar sesión ahora.
    -Pffffvoy…

    Escribe “pboca” y su contraseña. Compruebo el directorio y no, no es ese su nombre de usuario. es “pbocadf”.

    -Oye, que ese no es tu nombre de usuario.
    -¡Porqule tú lo diglas!
    -Exacto.
    -Pues siempre ha sido este.
    -Que no. A ver, hace muucho mucho tiempo, te creé un usuario y este no es. A ver, ¿Cuál te dije  que era?
    -¡Pues pbocadf!
    -¿Y por qué escribes pboca?
    -¿Cuántlas Pollambocas hay en la emprehsa?
    -Gracias a todos los dioses del cielo, una.
    -¿Y tengo que escriblir el usluarlio siemplre ashí?
    -Pues claro.
    -Puesh vayla mierdla de ordenadlor.
    -Igualmente. Con $Deity, hala.

    Regaño un rato a Fluffy, pero me termina dando penita. Me desconecto del sistema e intento arrinconar de nuevo todas estas sensaciones.  Le pregunto si hay más incidencias que no sepa resolver. Me dice que hay cuatro de seis máquinas de control numérico paradas porque una sobrecarga eléctrica se cargó los ordenadores. Ole.

    -¿Y cuál es el problema?
    -Pues que son ordenadores especiales para esas máquinas y no hay presupuesto para comprarlos.
    -Ven, que te enseño lo especiales que son.

    Me lo llevo a las máquinas, pego una patada a la chapa que tapa el ordenador y saco la CPU.

    -Mira, esto que ves, no tiene nada de especial.
    -¡Cómo que no! ¡Esas piezas no se encuentran en ningún sitio!
    -Normal.  Mira esto a ver si sabes qué es-. Quito el ventilador del micro  Fluffy se acerca curioso a mirar.
    -Un micro, pero jamás he visto una cosa tan rara. Por eso te digo que estos ordenadores son especiales para estas máquinas.
    -Juventud, divino tesoro… esto no es especial, es viejo. Es un Intel 80386. Viejo. No especial.
    -Anda coño…
    -Ergo, no tienes más que coger un PC cualquiera e instalarle una imagen. Hala, a currar.
    -¿Seguro que vale cualquiera?
    -Cualquiera. Lo más rastrero que encuentres.
    -Pues sí que…
    -Anda, tira, que tienes trabajo. Dime más cosas.

    No hizo falta que me dijera más cosas. Por el rabillo del ojo veo que hay como diez personas con PDAs en la mano en el mismo punto. Unos se van y otros vuelven en frenética actividad.

    -¿Y eso?
    -No sé.
    -Vamos a ver qué pasa.

    Nos acercamos al punto de reunión y pregunto a uno de los lusers qué cojones está haciendo yendo y viniendo.

    -Pues mira, que tenemos que venir hasta aquí para conectarnos a la red, que si no, no va.
    -No me lo creo.
    -Sí, Fluffy nos dijo que nos acercásemos más al punto de acceso ese-, me dice señalando hacia lo alto. Yo miro a Fluffy y le pregunto la razón.
    -Pues no sé de qué será, nunca se han quejado.
    -Perdona, siempre nos hemos quejado, pero decías que tienes mucho trabajo-, espeta el luser bastante resentido.
    -Dame la PDA.

    No me puedo creer que este cacharro no se conecte a más de diez metros. Joder, si con dos de estos me calentaba yo el café simplemente con la potencia de las ondas de radio. Miro las opciones de energía de la tarjeta de red inalámbrica y veo que está a mínima potencia, máximo ahorro.

    -Fluffy, ven , bonico.
    -¿Qué pasa?
    -¿Qué significa esto?
    -¡Ah! Es que las baterías sólo duraban una semana y ejecuté un plan de ahorro de energía. Ahora duran veinte días.
    -A ver, criatura. Aquí no hay que ahorrar energía, lo que hace falta es rendimiento.
    -¿Y si se quedan sin batería?
    -¿Pero tú has visto la pila que lleva esto, tío?
    -Anda, pon en todas las PDAs el power al máximo que te hundo la cabeza. Yo voy a reflexionar al despacho.

    Me subo al CPD, meto dos sillas. Me recuesto en una y pongo los pies en la otra. Cierro los ojos y me relajo. Inspirar, espirar. Inspirar, espirar. Realmente, Fluffy puede ser bueno algún día. Tiene inquietudes y ganas de hacer cosas. El problema es que es joven e impresionable. Y que trabaja en Killiminds. Ahora mismo es que es el administrador de sistemas ideal. Hace tantas burradas como sus compañeros.

    Sigo inspirando y espirando un rato hasta que me quedo dormido. Media hora después, oigo a Fluffy abrir la puerta y quedarse de pie junto a mí. Quedo los ojos cerrados un poco más, y sin previo aviso me levanto de golpe. Fluffy se queda blanco como la cal y da un respingo.

    -Bueno, Fluffy, ¿por dónde seguimos?
    -Pero.. pero… tú estabas dormido y yo no he hecho ruido y…
    -Hay que estar siempre alerta. Y no esta durmiendo. Reflexionaba profundamente. ¿Por dónde seguimos?
    -Tengo que modificar la intranet, pero por más cambios que hago, no se reflejan.
    -Aham. ¿Qué tal andas de ASP?
    -No, no, si las páginas están en HTML.
    -No, es ASP.
    -Que no, que no, que es HTML.
    -Llevo un buen rato en la empresa. ¿No has aprendido todavía que no me debes llevar la contraria?
    -Verás, que te lo demuestro.

    Me lleva a su PC. Abre la intranet con Chrome. Entra en una de las páginas que consultan la base de datos para hacer informes supercalifragilísticoespialidosos. Guardar como. Con dos cojones.

    -¿Ves? Se guarda como ASP, pero en las tripas es todo HTML. Entonces yo mofico aquí, le pongo otro input, por ejemplo,  y lo guardo en el servidor con la extensión .html, que es ocmo debe de ir. Y entro de nuevo ¡Y ya no está el input!
    -Criatura… mira, te me vas a leer este documento del amigo Manas Tungare y cuando ya sepas kung fú, hablamos de nuevo del tema.
    -¿Todo esto? ¿Y en inglés?
    -Y como no te lo leas te muerdo el hígado. Hablando de comida, me piro a comer.
    -Yo también. Te veo luego.

    Marchamos a comer. Tres horas después vuelvo y Fluffy está leyendo con cierto trabajo el documento sobre ASP. Es buen chico. Le pongo un café en la mesa, símbolo de mi aprecio por él. Me mira desconcertado.

    -Bien, Fluffy, dime por dónde seguimos.
    -Pues mira, ese paquete viene a tu nombre.
    -Estupendo, el reloj para fichar. Me podré ir pronto.

    Desembalo el reloj. Joder cómo se tiran el rollo en la central. Huella dactilar y wifi. Hala, a montarlo. Me llevo a Fluffy para que haga el trabajo sucio y configuro el terminal. Lo pruebo y funciona perfectamente. Subo al departamento de recursos pseudo-humanos y configuro en el programa el nuevo terminal, le explico cómo coger las huellas a la gente y demás. RRPH empieza a llamar gente mientras yo sigo resolviendo enormes problemas en la empresa. Calibres que no van si no se conectan al puerto del orenador, básculas que no pesan porque tienen un taco de madera debajo (sí, la báscula tiene un cable USB, ergo le toca al informático)… Cienes y cienes de burradas irresolubles por el pobre pipiolo que han asignado como administrador. A estas alturas, Fluffy está derrotado.

    -Fluffy, no te achantes, hombre. Para ser bueno en esto, conviene no abusar de los mitos y bajar a la tierra a aprender humildemente. No pasa nada por preguntar lo que no se sabe.
    -Ya veo, ya. Llamaré a la central cuando no sepa algo.
    -Tampoco te pases. RTFM ante, por favor, o te pego una patada en el culo que te salto los dientes.

    ¡Trimpititrin! ¡Trimpititrin! ¡Trimpititrin!

    -Fluffy… sí, te paso-. Tapa el auricular con la mano y me tiende el aparato-. Prevención de riesgos.
    -¿Y estos qué quieren?- Cojo el Trimpititer-. Dígamelo.
    -Wardog, ya estás quitando el reloj ese ahora mismo.
    -No me sale de los cojones. Clic.

    Fluffy me mira asombrado.

    -¿Qué?
    -Un poco borde, ¿no?
    -En absoluto. Borde el de prevención, que ha sido muy descortés. Se amable no cuesta nada. Hala, vamos para arriba.
    -¿Y siempre contestas así?
    -Sí, pero tú no lo hagas hasta que seas mayor y tengas un contrato fijo. No sé si me entiendes.
    -No si yo….
    -Anda golosóooon, a Lucky te dejo que le contestes así.

    El muchacho sonríe y guarda silencio. Me lo tengo ganao con cuatro chuches.

    Caminamos comentando cómo debe solucionar el problema que tienen con las carpetas compartidas en atención al cliente cuando $Boss nos intercepta.

    -Vosotros dos, a mi despacho.
    -¿Hay cocktail? -pregunto. -Tengo hambre.
    -Menos coñas, Wardog.
    -Vale, vale, con unas pastas me vale, tampoco me voy a poner exigente siendo un EXTERNO destinado TEMPORALMENTE sin CARGO para SU empresa que ha venido a AUDITAR el sistema y redactar un informe favorable o DESFAVORABLE, lo cual puede suponer una INVERSIÓN más o menos importante para USTED.
    -Por favor, pasad los dos a mi despacho.
    -Faltaba más. Hala Fluffy, vamos a por las pastas.

    Fluffy me sigue con mirada soñadora. Le encanta.

    Dentro del despacho esperan cuatro personas que identifico como miembros del comité y de prevención de riesgos. Sus rostros son altamente expresivos: cabreados.

    -Buenaaaas…

    No contesta nadie. Si te digo yo que ser educado no cuesta nada. Y se consiguen mil veces más cosas. En fin.

    -Señores, el motivo de esta reunión es la gripe A-. Dice el $Boss.
    -Ah, pues entonces nosotros nos vamos, que los virus que conocemos no son orgánicos.
    -No, no, si no es por eso. Sentáos. Los señores de prevención de riesgos me informan de que has instalado un lector de huellas para fichar.
    -Pues sí, la mar de cuco él. Con sus lucecicas y todo.
    -Pues lo tienes que quitar.
    -Otro. Que no lo quito. A ver por qué tengo que quitar el cacharro ese.

    Uno de los de prevención empieza a gesticular con la manos ampliamente mientras habla:

    -Las manos son el principal foco de infección de la Gripe A, porque las manos van a la boca y a las mucosas, y si todo el mundo toca el lector de huellas y hay un infectado, resulta que infectaremos a todo el mundo.
    -Ahm. Comprendo. Bien, bien. Y la solución es quitar el reloj.
    -Exacto.
    -¿Quién ha llegado a esa conclusión?
    -Los aquí presentes.
    -Bien. ¿Saben ustedes cómo se transmite la meningitis?
    -Pues… no… pero,  ¿qué tiene que ver eso ahora?
    -Por si la han contraído, que se ve que les aprietan los cascos. Vamos a ver, conforme yo lo veo, aquí podemos hacer dos cosas: una, quitar los focos de infección y dos, dejarnos de paranoias, que todo esto de la gripe es culpa de la crisis, cojones.
    -Nonono, hay que evitar los focos de infección, no puede tocar todo el mundo en el mismo sitio.
    -Bien. Entonces yo quitaré el reloj, pero ustedes deberán quitar otros focos importantes.
    -¿Qué focos? ¡Lo que hay que quitar es el reloj y nada más!
    -No hombre, no, mira: hay que quitar la máquina del café, que la toca todo el mundo, la de las chucherías, los picaportes, la máquina de refrescos, las herramientas, los teclados, los ratones, los interruptores de la luz, los volantes de los toros, las puertas de los microondas, los grifos, palancas, botones de parada, teléfonos, pdas y todo aquello que se toque con la mano por más de una persona y que me haya olvidado.

    Fluffy empieza a reírse por lo bajini mientras un rubor se extiende por los miembros reunidos y un silencio ominoso se planta en lo alto de la habitación roto tan solo por los resoplidos de Fluffy. Como nadie habla, rompo el silencio:

    -Qué, que ya no hay gripe A, ¿verdad? Melostaba imaginando. Hala, que ustedes lo prevengan bien.

    Hoy era un mal día para dejar de fumar. Pero oye, tampoco está tan mal la cosa.

    Y he hecho feliz a un adolescente. Hora y media lleva el tío riéndose.

    Arrojar un supervisor a un BOFH duele.

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