web analytics
  • ¿Tus ficheros? Pues no sé, ¿has mirado si están donde tu educación?
  • Backup

  • Más Wardog

  • Social cosa

  • Etiquetas

  • Sin publicidad

    Me he cansado de poner publicidad para costear los gastos del blog. Puedo asumirlos por mí mismo. Hago esto por diversión.

    Pero si te apetece pagarme una cerveza, aquí tienes un botón:

    Gracias ;)

    Pero antes sí tenías

  • Raiola manda y no el panda

    Uno de mis antiguos miniyos se ha hecho brujo SEO de esos y dice que si consigue enlaces de calidad le podré ayudar en un concurso de brujería posicionamiento. El nombrecito del concurso también tiene cojones: Raiola manda y no el panda. ¡Suerte, cenutrio!

  • ¡Cómprame un libro!

    320 páginas de celulosa no retroiluminada vintage con lo que hay aquí y el final de "Un nuevo mundo". No necesita baterías y funciona con casi cualquier luz visible.

    Aviso: El papel puede cortar. Consideradlo una feature de ataque a lusers.

  • Buen leer

    El increíble viaje del faquir que se qeudó atrapado en un armario de IKEA,d e Romain Puértolas

    El último pasajero, del maestro Manel Loureiro

    Tengo una pistola, de Enriqe Rubio

  • Fluffy, te quedas solo.

    Tenía pensado permanecer no más de dos días en Killminds por aquello de preservar la cordura. Y que me he hecho un poco comodón en Suprakillminds.

    Pero claro, Fluffy estaba demasiado verde y consideré que era mi deber orientarle un poco en el proceloso mundo de la doma y monta del luser. Así que volví de nuevo a Killminds para enseñarle como tratar a la fauna autóctona sin perder la cordura. O al menos, a darle unas directrices. El muchacho tiene la actitud, pero le falta la técnica. Además, cada BOFH ha de tener su estilo, solamente debería darle una guía.

    Y allí que me presenté, a primerísima hora de la mañana abriendo la puerta de Killminds. Sabes que aún estás cuerdo cuando al abrir la puerta huele mal. Huele parecido a la verdura que te has olvidado en un cajón del frigorífico durante dos meses.

    Me fui directamente a la máquina del café a sacar algo que enmascarase el olor. Fluffy llegó al momento desde el despacho. O bien me huele o venía buscando café gratis.

    -Buenos días.
    -Lo que tú quieras, Fluffy. ¿Cafelito?
    -Venga.
    -¡¡WLARDOOOOOGGGGG!! ¡VEHN QULE TLENGO UN PROBLEMLA!
    -Ridiela. Voces pega la berraca esta…
    -Voy yo.
    -No, tú no vas. Disimula.
    -¿Pero no oyes que está llamando?
    -¿Y tú has oído que haya dicho “por favor”?
    -¡Jajaja! Claro, claro, educación ante todo.
    -Por supuesto. Educación y que realmente no tiene ningún problema. Si lo tuviese, habría salido escopetada de la silla a interrumpir el café. Esta quiere alguna gilipollez que se le ha ocurrido. Hala, vamos para el despacho.
    -¿Y no vas a ver si…?
    -Pues no.

    Salimos, cafetito en mano rumbo al despacho cuando suena el trimpititer. Se lo quito a Fluffy de la mano y respondo yo, sé perfectamenete quién ha marcado el teléfono de sistemas. Manos libres al canto. Formación para Fluffy.

    -Sistemas pre-cafeinados. Hasta dentro de dies minutos no proporcionaremos asistencia de calidad. Deje su mensaje.
    -¿Wlardog?
    -El mismo.
    -¿No oíash que tle esdtabla dlando vocesh?
    -Pues no. Sí es verdad que se oía un gorrino atrapado por los huevos en un cepo, pero no pensé que fueses tú.
    -¿Puedesh venir, que tenglo un problemla con programla de pedidosh?
    -Te mando a Fluffy.
    -Venga, vale.
    -De nada.

    Cuelgo el teléfono. Lo mismo hasta tiene medio problema.

    -Fluffy, te toca, macho , a ver cómo resuelves esto. Pollamboca tiene algo en el programa de pedidos. Me imagino que será una chorrada, pero bueno, ve a ver tú qué le pasa.
    -Susórdenes.

    Y marchó el muchacho a ver el terrible dilema de Pollamboca. Yo me dediqué a degustar el café tranquilamente mientras volvía Fluffy.

    Al cabo de un rato vuelve por el pasillo mirando al suelo. Ntchs… parece que no ha ido bien.

    -¿Qué ha pasado?
    -Pues que cuando pica pedidos, al seleccionar un cliente aparece un mensaje de información con las condiciones por defecto. Y cuando ya lleva un rato picando líneas, se le ha olvidado. Hay que modificar el programa para que las deje siempre a la vista.
    -Y una leche. Mal, muy mal, Fluffy.
    -¿Mal? ¿Por qué mal? Si se puede mejorar el programa…
    -A ver, eso no es una mejora. Para empezar. ¿Tú has visto cómo está la pantalla de pedidos? ¡Ni un alfiler cabe ya! Además, el problema es su memoria. Ven, que lo vamos a solucionar como $Deity manda.
    -Vale, vale, pero ya le he dicho qu elo íbamos a modificar…
    -Tranquilo. Mira, para que una modificación sea digna de ser ejecutada, debe ser algo que el sentido común reclame, que suponga un aumento de rendimiento claro, y en ningún caso, que supla una carencia de un luser. En este caso, falta de memoria o atención.
    -Claro… tiene su lógica…
    -Por supuesto que tiene lógica. Y agárrate a la lógica como si de ella dependiese tu vida.
    -Vale, vale… pues a ver qué hacemos con Pollamboca…
    -Observa y aprende. La cosa es darle una solución.

    Entramos en el despacho de Pollamboca. Pollamboca abre mucho los ojos cuando me ve durante un segundo. Luego se pone en plan defensivo.

    -¿Ya eshtá sholuscionadlo?- El que ataca primero ataca dos veces.
    -No.- Atacar a una pared de hormigón dos veces duele el doble.
    -¡Puesh esho me retrasha un montlón!- Años de convivencia le han preparado para intentar defenderse. Fútil.
    -A ver, déjame ver qué es lo que te retrasa tanto. Nuevo pedido.
    -Mfgls…. El tiemplo que me hacesh plerder…
    -Ni una parte del que pierdo contigo. Mi juvetud te estás llevando…
    -Mirla..Nuevlo pledidlo… elijo clientle… salen las condicliones… y cuando paso a lash líneash… ¡ya se me ha olvlidadlo!

    Se cruza de brazos y me mira fijamente cargada de razones. Yo permanezco serio como un inspector de hacienda. Fluffy observa con los brazos detrás de la espalda y balanceándose rítmicamente. El cabrón disfruta. Al cabo de un minuto, sonrío levemente. Pollamboca sigue de brazos cruzados, inmutable. No es que sea dura, es que está en ahorro de energía.

    -Veamos. O sea, que el problema es que tienes poca memoria.
    -Posh claro.
    -Y la solución la ha de poner el informático.
    -¡A verd quién shi no!
    -Pues mira, como no me he traído el reparador de errores del Creador, en la pantalla de pedidos no cabe un alfiler, y el problema eres tú…
    -No me lo vñlash a arreglard, como shiemprle…
    -Qué poca fé. Por supuesto que te lo voy a arreglar. Ahora mismo te traigo un PDA que te solucionará el problema.

    Fluffy da un respingo y me mira sorprendido. Las compañeras de Pollamboca levantan la cabeza a ver si les toca un PDA también a ellas. Me aguanto la risa. Salgo y me voy a la fotocopiadora. Cojo un folio blanco. Vuelvo al despacho y se lo tiendo a Pollamboca. Lo coge con un interrogante en la frente y mantiene el papel en el aire.

    -¿Y eshto?
    -Un PDA.
    -¡Eshto esh un shimple flolio!
    -¡No! ¡Por favor! ¡Es un Papel De Apuntar! Si apuntas las condiciones, más tarde podrás consultar de nuevo.

    Su despacho y los aledaños rompen a reír. A lo mejor no debería haber alzado tanto la voz. Pollamboca enrojece y murmura “muy grlaciosho…”

    Fluffy y yo abandonamos el despacho y volvemos al zulo de los BOFHs. El muchacho viene descojonado por el pasillo.

    Volvemos al despacho y le empiezo a soltar el sermón.

    -Mira, Fluffy. Trabajar aquí no es técnicamente difícil. Sí es verdad que te hace falta formación, pero tampoco estás tan mal. No te preocupes demasiado por eso. Lo que tienes que aprender es a diferencia cuándo algo es importante y cuándo no. No puedes atender todas las peticiones que te hagan porque no terminarías nunca. Las aplicaciones están ajustadas a las necesidades de la empresa y es el usuario el que se debe amoldar a la aplicación y no al revés. Si luego resulta que la forma de trabajar en general cambia, pues se estudia si vale la pena modificar el programa o no. Debes aprender a confiar en tu sentido común, nunca en el suyo porque no tienen. Tienen un sucedáneo que les permite no bajar las escaleras usando el escalón gordo del hueco, pero nada más.

    ¡Trimpititrín!¡Trimpititrín!¡Trimpititrín!

    -Sistemas, al habla el asistente de Word.
    -Hola, Wardog, que mira, que no sé cómo va la nueva importación de facturas.
    -Sin problema. Formación al canto. Te veo en cinco minutos.

    Ojiplático me mira Fluffy.

    -¿Qué?
    -Pero no acabas de decir…
    -No es lo mismo.
    -¿Ah no? ¡Pero si la importación esa es más fácil que sacar café!
    -Hala, pues dile a Charly que no hay formación. Que se apañe como quiera.
    -¡Pues claro! ¡Ahora mismo!
    -Bien…

    Juventud, divino tesoro… impulsivo es el chico. Dejaremos que se de la hostia en un momento y luego aprenderá. No hay nada como aprender de los propios errores.

    Le dejo hablar por teléfono. Pues sí que tarda para decirle que no hay formación. Lalalaaaaa… Silencio… está esperando… habla de nuevo… Hala, ya está. Hostiazo king-size.

    -¿Ya?
    -Sí. Al final la importación la tengo que hacer yo.
    -Ya te lo dije.
    -Pero si hace un rato has dicho que el problema es que los usuarios no se adaptan y que no hay que cambiar el programa…
    -Claro, pero fíjate en las sutilezas. Nueva importación. Es un proceso nuevo. Documentado y todo. Pero el usuario no sabe. El usuario es vago por naturaleza. Y todo su ingenio va encaminado a ser aún más vago. Y ahora hay un proceso nuevo que es “importación de facturas”. Fíjate. Importación. Suena a término técnico. ¿Cuánto crees que ha tardado el luser en decirle al $Boss que es un proceso muy complejo y que lo tienes que hacer tú…
    -Pues concretamente 27 segundos.
    -Hala, pues ahora te vas a explicarle cómo hacer la formación. Si se niega, me llamas.
    -Vale.

    Y allá va un Fluffy abatido por el pasillo. Si es que no escucha. Lo bueno es que no cae dos veces en la misma trampa. Aprende rápido.

    ¡Timpititrin!¡Timpititrin!¡Timpititrin!

    -Ya voy.
    -¿Cómo sabías que era yo?- Fluffy se sigue sorprendiendo a cada minuto.
    -Porque no te respetan.
    -Ya. Te espero.

    Llego al despacho donde está Charly. Enfadado como una mona.

    -Holaaa…-  profiero dicharachero. La actitud lo es todo-. A ver qué pasa, ¿que no quieres aprender?
    -Es que como me han dicho algunos que esto es cosa mía y que me busque la vida…
    -Le habrás entendido mal. Lo que quería decir es que como esto es cosa de tu trabajo y que deberías saber hacerlo porque ya se te mandó el manual, a lo mejor te quedaba alguna duda y querías que te lo explicásemos.
    -Nonono… esto no lo voy a hacer yo. Que lo haga Fluffy que tanto sabe.
    -¡Ah! ¡No! ¡Si él sabe mucho! Pero como tiene otras cosas que hacer, no va a hacer tu trabajo.
    -¡Esto no es parte de mi trabajo!
    -Ya lo creo que sí.
    -¡Que no te digo!
    -Y yo te digo que sí. ¿Apostamos algo?
    -¡Ja! Esto lo va a hacer Fluffy, es cosa de informáticos.
    -¿Pulsar un botón y seleccionar las facturas a importar? ¿Cosas de informáticos? Me parece que te estás equivocando, macho.
    -Mira, si da igual. Esto no lo voy a hacer yo y punto.

    BOFH-Zen.

    -Perfecto. No lo hagas-. A ojos de Fluffy pierdo cien puntos de carisma.
    -Pues eso.
    -Pero nosotros tampoco lo haremos. Es una tarea administrativa y aquí el administrativo eres tú. Deberías buscar a alguien que lo hiciese.
    -¿Que no lo vais a hacer?
    -No.
    -Pues verás cuando vean que no entran las facturas. Os va a caer la del pulpo.
    -Lo dudo.
    -¿Cómo que lo dudas? ¿Cómo puedes ser tan chulo?
    -Porque puedo. Piénsalo bien. Si tú no haces tu trabajo porque no te da la gana o porque no sabes… ¿Qué culpa tienen los informáticos si todo funciona menos el usuario?

    Recupero mis cien puntos de carisma. Charly medita profundamente. Sé que medita porque sus miebros caen lacios a los lados. Todo el cerebro pensando a la vez, pierde capacidades motoras. Al cabo de un rato vuelve a reactivarse y, derrotado, dice entre dientes:

    -Va, explicadme cómo va esto.
    -Hala, Fluffy, explícaselo bien explicadito.

    Me volví al despacho a leer el correo mientras Fluffy formaba a Charly. Pasados cinco minutos vuelve Fluffy.

    -No te vuelvo a llevar la contraria.
    -Yo tampoco haría eso.
    -¿Por?
    -Porque lo mismo un día estoy aburrido y me da por putearte. Confía en tu criterio.
    -Pues es verdad. Otra vez tienes razón.

    ¡Timpititrin!¡Timpititrin!¡Timpititrin!

    -Sistemas infalibles omnisicentes y ubicuos, dígame.
    -¡Mayoral! ¡Miraquetengounproblema! ¡Quenopuedoimprimirunafactura!
    -Un segundo, Bolindre. Fluffy, enchufa VNC.

    Fluffy enchufa el VNC. Veo que Bolindre está listando todas las facturas de un cliente.

    -¿Cuál es el problema?
    -Puesqueyosoloquieroimprimirunafactura yaquísalentodasperoyosoloquierolaqueterminaen87.
    -Ahm. Pues mira. Tienes que convertir el listado a PDF. Luego lo abres con el editor de PDFs, guardas cada hoja en un fichero aparte, seleccionas las que te valgan y las imprimes.
    -¿Todoeso? ¿Ynohayunamaneramásfácildehacerlo? ¡Porquetengomuchotrabajoynoseyosivoy asaberhacertoesoyosolo!
    -Ah, pues seguro que hay una forma más fácil, pero ahora mismo no caigo. Lo mismo alguna opción del programa…
    -Buenovalevaletigre… ¡QueDiostelopagueconunbuenRAAAACA!
    -A mandar.

    Cuelgo. Fluffy está repatingado en la silla sonriendo.

    -Hala. ¿Y no era más fácil decirle que filtrase por el número de factura?
    -Sí. Pero si se lo digo es fácil. Se le olvidará. Si tiene que armar la de Dios es Cristo para hacer algo tan simple, ya se buscará las habichuelas.
    -¿Y qué diferencia hay con lo de Charly? Esto también se solucionaría con formación.
    -La diferencia es que lo de Charly es nuevo. Este tío lleva quince años haciendo lo mismo. Que se busque la vida.
    -Madre mía…
    -Tranquilo, si enseguida les coges el punto.

    ¡Timpititrin!¡Timpititrin!¡Timpititrin!

    -Soluciones horizontales El Informático Tumbao, dígame.
    -¡Wardog! ¡Queyastá! ¡Yaloehesolucionaofiltrandoporfactura! ¡MuchasgraciasyqueDiostelopagueconunbuien…!

    Clic. RAAACA.

    -Jo-der. ¿Cómo sabías que…?
    -Experiencia, que aún es un grado.

    ¡Timpititrin!¡Timpititrin!¡Timpititrin!

    Cógelo tú que a mí me da la risa. A ver qué tal se te da.

    -Sistemas…

    Ntchs… qué poco estilo.

    -Hallo. Szoy Petrovska. Tenglo provblema con email.
    -¿Concretamente?
    -He borrado mi libreta de direccionesz.
    -Un segundo…

    Tapa el auricular y me mira inquisitivo. “Pregúntale si la compartida o la personal”

    -¿Has borrado la compartida o la personal?
    -La perrszonal.

    “Pues que se joda”.

    -Pues mira, me temo que en ese caso la única manera de recuperarla es de las direcciones de los emails que hays recibido. Te las vas copiando y reconstruyes la libreta. Si hubiese sido la compartida…
    -¿No puedes hacerr nadda?
    -Nop. Ya lo siento en el alma.

    Clic.

    -Enhorabuena. Ya casi lo tienes.
    -Gracias, gracias… Si al final va a resultar más difícil coger el teléfono que trabajar…
    -Por supuesto, pero con un cacho. Para que no te líes: tú estás aquí para ocuparte de los sistemas. Si un luser rompe algo, te va a tocar arreglarlo siempre y cuando interfiera en el trabajo de los demás. Si no, el que rompe paga. Si es muy sencillo: que cada cual haga el trabajo por el que se le paga.

    Animalico. A Fluffy le ha vuelto el color a la cara. Ahora trabaja a gusto. Se pasa el día entre documentación y haciendo preguntas técnicas. Ha reanudado el plan de copias, ha fortificado la red de nuevo, e incluso ha ordenado papeles y todo. Tiene el mail al día y está recuperando las tareas atrasadas.

    Me da a mí que deberían ampliar las asignaturas en los estudios de informática y cascar al menos una hora semanal de “Psicología laboral inversa”. Cuántos administradores más eficientes iban a haber.

    A la hora de salir, me fui a ver al $Boss.

    -Bueno, $Boss, que ya me voy.
    -Vale, vale. ¿Y Fluffy? ¿Qué tal con él?
    -Pues ahí está, es buen chico, ya se ha puesto al día. Ah, porque lo sepa, he hablado con RRPH y ya tiene jornada completa el muchacho, que no le daba tiempo.
    -¿Que no le daba tiempo? ¡Pero si no hacía nada!
    -Porque no le dejaban.
    -¿Cómo que no le dejaban?
    -Pues que le agobiaban con tonterías, pero ya le he explicado lo que tiene que hacer y lo que no.
    -¡Pero bueno! ¡En mi casa mando yo! ¡Sabré yo lo que tiene que hacer el muchacho!
    -Efectivamente. Usted manda en su casa. Pero resulta que ahora, usted es el guarda y la casa es de otro. Que buena millonada se ha embolsado usted por ello.
    -¡Da igual! ¿Qué le has dicho que no haga?
    -Todo aquello que no sea de informática.
    -¡Tú estás loco! ¿Y si alguno no sabe hacer algo? ¿Qué pasa? ¿Nos paramos a que se aparezca la virgen?
    -O eso, o que cojan el manual, lean y aprendan. ¿No le parece un poco obsceno apoyar la productividad de la empresa en una persona?
    -¡Aquí no se apoya nada en nadie! ¡Lo que no sepan hacer lo tendrá que hacer Fluffy y punto!
    -Eso es una barbaridad.

    $Boss se calma de golpe. O lo aparenta. Ahora entrará en modo paternalista.

    -Mira, Wardog. Llevo muchos años en el negocio y sé cómo llevar estas cosas. Cuando una persona se satura, hay que ayudarle, porque si no, se te acaba yendo y cuesta mucho enseñar a otra persona a hacer ese trabajo.

    Oh sí. Muy elocuente. Y denso. Puedo sacar ochenta y tres gilipolleces combinando sus palabras.

    -Mire, $Boss, yo llevo apenas diez años en esto de la informática. Eso no es nada comparado con lo suyo. Pero le voy a recordar una cosita de nada, ahora que ya no trabajo para usted: los informáticos son personas también, aunque no lo parezca porque no suelen ser tan idiotas. Además, tienen acceso a toda la información que quieren. Añádale que son responsables y entregados a su trabajo. Si le toca los huevos a un informático, le costará mucho más caro que un luser saturado.
    -Pues no llevas razón. Informáticos hay miles. Mira, Tú te fuiste y ahí está Fluffy, que dices que es bueno.
    -Por supuesto. Es bueno. Y como él, hay miles.
    -Pues entonces me lo pones fácil. Si Fluffy se va, traigo a otro y punto. Mejor que se vaya uno que no cuarenta.
    -Ajam. Bien. Que se vaya Fluffy. ¿Cuánto le costó que se fuera el anterior informático?

    Guarda silencio. Eso le ha dolido. Ouch. Cuando uno pincha en hueso…

    -Pues da igual. Fluffy tendrá que hacer lo que no sepan los demás.
    -Me temo que no. He hablado con $Hyperboss y le he comentado por encima cómo están las cosas por aquí. El mes que viene tienen ustedes aquí a los de calidad de la central, a evaluar al personal. Pero vamos, como todo el mundo sabe hacer su trabajo, no habrá sanciones, ni tendrá que pagar cursillos ni nada… ¿verdad?
    -¿Cómo?
    -Pues eso, que tienen un mes para que cada cual sepa hacer su trabajo.
    -¡Hala! ¿Pero cómo has hecho eso? ¿Y ahora qué hacemos?
    -Pues no centrar el trabajo en el informático. Hala, hala, a leer el manual. Fluffy resolverá todas las dudas que tengan. Yo me marcho ya. Encantado de volver a verle.

    Le tiendo la mano, que me aprieta blandamente y se queda mirando al vacío. Mira tú por donde, un farol le va a dejar una empresa de lo más productiva.

    Adioshola.

    Llega un momento en la vida de todo administrador de sistemas en el que se presenta la disyuntiva de tener que elegir entre continuar en la misma empresa o salir pitando. Y como a mi las disyuntivas me tocan un poco la moral justo por debajo del ombligo, la hemos liado parda. Qué le vamos […]

    Gilipollas (sí, otra vez)

    Ha costado. Ha sido duro, pero la migración al nuevo sistema ha acabado. Bueno, al menos la parte técnica. Se han mantenido las especificaciones antiguas del ERP y se han añadido innumerables mejoras. Y no exagero, porque he perdido la cuenta de los documentos que he tenido que redactar para solicitar las mejoras. Se ha […]

    • No te lo vas a creer, pero hay páginas web que usan cookies. Ésta es una de ellas. Si continúas perdiendo el tiempo aquí, asumiremos que aceptas nuestros malignos ficheros de texto.
    • Vale.
    • Paso.
    • Quiero más información,