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  • Buen leer

    El último pasajero, del maestro Manel Loureiro

    Tengo una pistola, de Enriqe Rubio

  • Superstar (Palito)

    -¡Wardog! ¡Wardog! ¿Dónde estás? ¡Wardog!

    Me incorporé en la silla en la que estaba desparramado haciendo cosas divertidas de BOFHs y asomé la cabeza por encima de los monitores. Mi compañero, El Máquina II, venía corriendo con un faldón de la camisa por fuera, la corbata haciendo kite-surf al hombro y cara de haber visto un muerto que no fuese yo antes de tomar café.

    Al verle tan agitado, instintivamente miré la pantalla en la vigilo que el estado de las cosas más críticas de la empresa. Todo más o menos bien, nada fuera de lo normal.

    -¿Qué pasa? ¿Por fin ha empezado? ¿Puedo sacar ya la recortada y el machete?
    -¿Qué? ¡No! ¡No!
    -¿Entonces? ¿A qué vienen esas carreras?- ¿Qué coño hago yo de pie? No me he dado cuenta de haberme levantado.
    -¡Me ha dicho $Hyperboss que vamos a tener un consultor nuevo!
    -Acabáramos…- me siento en mi silla decepcionado. Hoy tampoco va a haber masacre.
    -¡Pero hombre!
    -Deberías mirártelo.

    MKII tiene un problema: le gustan los consultores. Hasta que llegué a $Suprakillminds no había visto cosa igual. Mi compañero es un tío mediando la treintena. Es un hombre maduro, formado y serio. Muy serio. Y muy tranquilo, por lo general. No suele demostrar emoción por muchas cosas.

    Pero una de las cosas que sacan al chiquillo desquiciado que lleva dentro pugnando por salir, es un consultor. Que le gustan los consultores, vaya. A otros les da por mascar bombillas. Pero su relación con el ámbito de la consultoría es muy rara. Le encanta hablar con ellos, discutir aspectos del negocio en sí, dejando a un lado la informática. Él trabaja en Sistemas. En teoría, nos debería dar exactamente igual el funcionamiento del resto de la empresa.

    En cierta ocasión le animé a que se lanzase al mundo de la consultoría. Ahí, a lo loco. Me soltó una perorata de media hora de por qué él trabaja en Sistemas y no de consultor de la que sólo pude extraer que a él lo que le gusta es que le digan lo que tiene que hacer. Bueno, no dijo eso exactamente, pero es que yo soy muy de traducirme las cosas a mi idioma.

    -Wardog, es que tú no sabes quién es. ¡Es Alberto Fuckingcrack!
    -¡Coño! ¡Alberto Fcuckingcrack!
    -¡Ya te digo!- me dice mirándome muy cerca con los ojos desencajados y una sonrisa maníaca.
    -¿Pero cómo es que viene Fuckingcrack a esta casa?
    -¡No lo sé! $Hyperboss ha conseguido contratarle, pero no sé nada más, me lo acaba de decir Gargamel, no lo sabe nadie más.- Seguro. Si Gargamel sabía algo que, a quinientos kilómetros le afecte para poder presumir, ya lo sabe hasta el conserje. El de la empresa que nos sirve los palets de folios.
    -¡Guau!
    -¿Qué te parece? ¡Qué nivel, Wardog! ¡Trabajar con Alberto Fuckingcrack!
    -Ya te digo. Ahora mismo aprieto para mear y me salen guirnaldas- le digo muy serio.
    -Ya. Que ni idea de quién es Alberto Fuckingcrack.
    -No, ni puta idea. Pero como se te veía tan ilusionado… Si quieres lo busco en Google y digo “guau” con más fundamento. Seguro que sale en Linkedin…
    -Pues es como si viniera… no sé… alguien famoso… ¡dime alguien que te guste!
    -Mi mujer.
    -¡No, joder!
    -Porque tú lo digas.
    -¡Como si viniese Steve Jobs!
    -¿En plan zombi?
    -No, hombre, cuando estaba vivo.
    -Pues hace ya calor para el cuello vuelto.
    -¡Que es un tío famoso!
    -En su casa, a la hora de comer, seguro. Pero a lo importante: ¿en qué nos afecta?
    -¡Bah! ¡No tienes cultura! ¡Es un referente en el mundo de la consultoría a nivel nacional! Un… un…

    En ese momento veo por encima de su hombro que por el pasillo viene Daisy con un destornillador en una mano y una fuente de alimentación agarrada por los cables en la otra. Pasa por nuestro lado y levanta levemente la barbilla para saludarlos. Da gusto verla tan eufórica. Se nota que está a gusto en la empresa.

    -Daisy-, dice MKII,- ¿sabes quién viene a trabajar a $Suprakillminds?

    Daisy se gira a medio camino del armario de repuestos y deja caer los brazos a los lados y ladea la cabeza esperando la respuesta.

    -¡Alberto Fuckingcrack!

    Lo dijo con tanto entusiasmo, y a Daisy se la peló tantísimo que me vino a la cabeza la típica imagen de las películas de acción en las que detonan una bomba del copón sacrosanto; se forma una onda expansiva como el cinturón de Falete o más y el protagonista aguanta inpertérrito, de pie, como al que le sopla la delicada brisa que arrastra pétalos de flor de cerezo una mañana soleada de abril en los mismísimos cojones.

    -¿Trae ordenador o le tengo que poner uno?
    -¡AAAAARGH! ¡Sois unos incultos!- dice llevándose las manos a la cara. El pobre. Qué frustración.

    Daisy dio la conversación por terminada. Tiró la fuente al contenedor de chatarra, cogió una nueva y se fue con su destornillador tal como había venido.

    Por un momento lo medito. A lo mejor es que soy un inculto. O no. No, no lo creo. A ver, no leo todo lo que me gustaría. Escucho la música que me da la real gana y olvido constantemente los nombres de los grupos que me gustan, de casi todos los escritores que me fascinaron y de los actores de todas las películas que veo. Y me da exactamente igual. Me gusta lo que hacen, no quiénes son. Y me fastidia y me fascina a partes iguales redescubrirlos cada cierto tiempo. Si a lo mejor hasta sé quién es porque haya leído algo sobre él, pero no le pongo ni cara al nombre.

    Me voy a mi sitio y busco información sobre el susodicho. No en vano los profesionales de la informática siempre nos documentamos sobre lo que no conocemos.

    Resulta que el individuo sí que es una figura destacada y se habla de él en varias revistas diseñadas a la medida de los jefazos y directivos wannabe. Mal asunto. El propio MKII guarda escrupulosamente ordenada su colección de revistas en una estantería y hasta, de vez en cuando se acerca con reverenciay consulta algún artículo.

    De cualquier forma, me sigue dando exactamente igual. Lo que venga a hacer aquí me interesa bastante poco. Pero mi sentido BOFH me alerta de que se avecinan nubes de mierda en el horizonte.

    Pasó suficiente tiempo como para albergar la esperanza de que al final, Fuckingcrack hubiese decidido cambiar Suprakillminds por peinarse el vello púbico con raya al medio en su puñetera casa de la Borgoña.

    Pero no. Qué va. Se rumoreaba por los mentideros que Fuckingcrack se estaba reuniendo a puerta cerrada con jefes de departamento y con $Hyeprboss todos los días.  El típico lavado de cerebro grupal.

    Llegó en mal momento, un lunes por la mañana, pasillo adelante, con la americana abierta ondeando cual capa sedosa tras él, el nudo de la corbata flojo, sonriendo y con una jovialidad y una espontaneidad tan absoluta y perfectamente estudiadas que si rompe a bailar breakdance en el sitio yo no atino ni a pestañear. Gomina en el pelo, afeitado apurado al -0.01, sonrisa medida al milímetro, mirada astuta. No me hizo falta más. Ya sabía lo que tenía delante: un Consultor Nivel Over 9000. Mi columna lo supo un segundo antes y me avisó con un leve escalofrío que me subió desde el talón derecho a la coronilla y me hizo crujir las vértebras del cuello. Alberto Fuckingcrack.

    Y habló:

    -¡Hola! Me han dicho que os podría encontrar aquí. Vosotros sois los IT Managers, ¿no?- ¡Click! Sonrisa perfecta. Qué cabrón. Si es que es la puta imagen de la confianza.

    Un haz de luz cenital iluminó a MKII. Pétalos de margaritas caían del techo a cámara lenta. MKII levantó la mirada de su pantalla y sacudió su melena, apartándola de su rostro. Media docena de palomas blancas como la sal salieron volando de detrás de su silla agitando las alas con angelical gracia. Su mirada buscó el origen de aquella voz y el corazón le dio un vuelco. Era Alberto Fuckingcrack y le había llamado manager. A él.

    MKII se levantó de su silla presa de la emoción y con gran ceremonia se arregló la chaqueta y la corbata (supongo que para ejecutar con propiedad alguna danza de cortejo), irguió la espalda, puso su mejor sonrisa de confianza, como buen consultor aficionado, se dirigió solícito a estrechar la mano de nuestro ilustre invitado y se dejó el menisco convenientemente incrustado en la cajonera de debajo de la mesa.

    Cojeando llegó a estrecharle la mano a Fuckingcrack, y cojeando hizo las pertinentes presentaciones. Una vez hubo terminado, se produjo un silencio de enamorados. La corbata de MKII se revolvía inquieta, incapaz de contener el impulso de restregarse lascivamente con la del consultor. Que me maten si el cabrón de MKII no está ronroneando.

    -Bueno, chicos- dice Fuckingcrack, rompiendo la magia con una delicadeza extrema.- Como sabréis, $Hyperboss me ha pedido que venga a Suprakillminds para intentar convertir una empresa próspera como esta en una empresa de éxito. Conocí a $Hyperboss en el box de Ferrari en Canadá- en un comentario aparentemente descuidado nos ha dicho que es rico, es importante, tiene éxito y no le da importancia, nosotros podemos ser como él si nos unimos a su secta- y me dijo que le vendría bien un poco de ayuda. Así que aquí estoy, para hacer lo que pueda, pero os voy a necesitar.

    No me lo puedo creer. Nos ha guiñado un ojo y ha sonreído con complicidad. Cierro los ojos un segundo en un acto de concentración. Busco dentro de mí todo el autocontrol que puedo encontrar, lo recojo presuroso y lo utilizo para no descojonarme ahí mismo. Funciona. Pero tengo que toser cuando veo la sonrisa ansiosa y feliz de MKII y me imagino su corbata olisqueando embriagada el carísimo perfume almizclado que con sutileza nos ha envuelto, y tirando de su cuello para refocilarse en una orgía de seda con la de Fuckingcrack.

    -Claro, Alberto- dice MKII. Mal. Ya ha cogido confianza. Estamos vendidos. Joder.- Lo que te haga falta nos lo puedes pedir. Sin problemas, ¿eh?
    -¡Gracias! ¿Y tú no dices nada, Wardog, que te veo muy callado?
    -¡Ah! Yo es que no puedo jugar porque no tengo corbata.

    Me mira levemente desconcertado. Bizqueo. Sólo un segundo. Por joder. Le miro. Me mira. Me evalúa. Siento los milisieverts fluyendo.

    -Ya conocerás a Wardog. Es muy bueno con la gente, pero es un poco… peculiar.
    -Ya veo- dice Fuckincrack.- Tiene carisma. Se le nota.

    Está tanteando. Va a probar adulando.

    -Recuerdo que en $Empresadelahostia conocí a un administrador de sistemas que se parecía mucho a ti-, me dice. -Era muy… peculiar también- mira a MKII concediéndole el mérito del uso del término. – Era tan bueno que conseguí que le ascendieran a director de sistemas en un año.

    Pre-de-ci-ble.

    -Bueno, no sé yo si seré tan bueno. De todas formas, aquí el primero en jerarquía es el que lleva la corbata. Y prefiero las máquinas. La gente no me gusta. Pero gracias.

    Ahoga una mueca de fastidio. Ha pecado de impaciencia y ha ofendido a su aliado. Se da cuenta de que ha pinchado en hueso. MKII está un poco desconcertado. No sabe si le han puenteado o si soy un obstáculo en su ascenso a alguna parte. Le guiño un ojo a mi compañero.

    -De todas formas, Alberto,- sigo- aquí estamos para dar soporte al rumbo que tome la compañía. Creo que hablo en nombre de los dos si digo que puedes contar con nosotros en esta nueva singladura.

    MKII y el consultor me miran. He hablado como un consultor. Como uno de los cientos que han desfilado por aquí y por allá. Pero no miento: nuestra labor es dar soporte a las necesidades informáticas de la empresa.

    Los administradores tenemos que dar soporte a las necesidades de la empresa, pero no es tarea nuestra colaborar en las decisiones de negocio. Es así de fácil. Si la compañía toma la decisión de seguir un rumbo, el que sea, debemos adaptar el sistema a las nuevas necesidades. De lo que se olvidan es de que nuevas exigencias al sistema suelen implicar nuevas inversiones, y no sólo en máquinas y software, sino también en formación y personal. Pero me lo callo.

    -Es estupendo saber que podemos contar con vosotros- nótese cómo usa el plural, el canalla. Nos hace sentir parte del grupo de los elegidos. Cómo molamos, y tal.- ¡Va a ser divertido, ya veréis!

    Nos da una palmada a cada uno en el hombro, se gira hacia la salida y a los dos pasos se vuelve y nos dice adiós con la mano. Su chaqueta efectúa una onda senoidal perfecta, como todo él, mientras se aleja. Me apuesto el bocadillo a que tiene los testículos perfectamente alineados y cuando chocan suenan “clinc” en sí bemol.

    MKII sonríe como un idiota.

    -¿Qué te parece?- me dice ilusionado.
    -Que nos va a llover mierda.
    -Mira que eres negativo. ¡No tienes ambición!
    -¿Ambición?
    -Claro. ¿Dónde te ves dentro de cinco años?
    -En el Caribe, balanceándome en una hamaca entre dos cocoteros, con una copa en la mano y ninguna preocupación en la cabeza.

    Va a replicar, pero se calla. Está desarmado. Pero no. Vuelve a la carga.

    -Me refiero a que no tienes afán de superación, Wardog, de ascender en la jerarquía de la empresa.
    -Parece mentira lo poco que me conoces, Máquina. A mi la jerarquía me la pela. Por la única y exclusiva razón que estoy aquí es por el dinero. Me dan dinero por lo que hago.
    -Más a mi favor. Cuanto más arriba, más dinero.
    -No tienes razón.
    -Sí que la tengo.
    -No.
    -¿Cómo que no?
    -Cobro lo mismo que tú.
    -No jodas.
    -Quédate tú sin follar.
    -¡Pero yo tengo más responsabilidades!
    -Y yo negocio mejor. Tú tienes las responsabilidades y yo lubrico la empresa puliendo pequeños fallos en máquinas y lusers que al final generan valor- sigo hablando como un consultor por joder. -Hasta tu vida es más fácil si yo hago lo que sé hacer.

    Se queda en silencio. Está valorando si ir corriendo a pedir un aumento. Éste es el problema de la ambición: se pierde el objetivo de vista. Le ha jodido. Si no le conozco mal, ahora el pobre tiene un maremoto en su cabeza. Se pasará una hora dándole vueltas al asunto hasta concluir que él tiene razón y seguirá peleando por ser él quien ascienda y no el peculiar BOFH sin corbata.

    Los días pasaron sin más noticias de Alberto Fuckingcrack. MKII languidecía en su puesto, echando de menos a su corbata amada. No puedo entender cómo sigue sin cogerle el ritmo a esta gente. A mí, para variar, me la pelaba muchísimo que se hubiese esfumado. Seguramente estaría por ahí tomando decisiones estratégicas adobadas con estudios de gran calado, ancha manga y amplia eslora.

    Pero antes de lo que me hubiese gustado, nos convocaron a una reunión en la sala de juntas. Torrentes de luz por la ventana, mesa inmensa y sólo dos ocupantes esperando sentados a ella: Fuckingcrack y $Hyperboss. Entramos los dos informáticos y la corbata de MKII empezó a agitarse con energía. No me gustan las reuniones con gente, y menos si son consultores. Me aburro mucho.

    Tomamos asiento. MKII se envara en la silla. Pareciera que se ha empalado en lugar de haberse sentado. Pone las manos sobre la mesa con una forzada actitud relajada. Sonríe como un bobalicón. Gensanta, qué elemento.

    -Buenos días, MKII. Buenos días, Wardog- comienza el consultor. Ahí, respetando la jerarquía y la individualidad de cada uno.
    -Paz, hermano- contesto. $Hyperboss comienza a ponerse tenso. Precisamente ese día llevaba una camiseta en la que se podía leer “que la fuerza te acompañe” junto a un rollo de papel higiénico.

    Después de cuatro frases de cortesía, Fuckingcrack entra en harina.

    -Bien, he estado evaluando el estado de la empresa, y llegado a la conclusión de que lamentablemente tenemos que reducir costes.

    Miro a MKII. Palidece. ¡Uy lo que ha dicho! ¿Pues no era que aquí íbamos a ascender todos hasta la luna?

    Lección uno de la consultoría especializada: siempre sobra gente. Siempre. Es de primero de gomina.

    -¿Reducir costes, Alberto?- yo me entretengo traduciendo la conversación al BOFH paladino. “Amor mío, has cambiado, no te reconozco”.
    -Sí, MKII, tenemos demasiado personal no productivo fruto de la presencia de muchos procedimiento manuales.- “Me he estado rascando la tripa durante tres semanas pasando unos honorarios que superan con creces lo que tú, mísero mortal, cobrarás durante un año y medio”
    -No… no te sigo, Alberto. Todo lo que se podía automatizar está automatizado.- “Pero Alberto Wilfredo Usnavy Fedex Fuckingcrack, no puedo creer que me digas esto, mi amor, con todo lo que yo he hecho por ti.”
    -No, no, qué va, MKII – “a mí me lo vas a contar, chaval, que me saco pelusillas de alpaca del ombligo.” – Me temo que se os ha escapado alguna cosilla que otra.- “Sois unos chapuzas de mucho cuidado.”

    Los consultores suelen tener dos caras. La cara amable con la que tratar con el personal al que necesitan, amable, pausada y comprensiva; y por otro lado, una cara terriblemente fiera, fría, calculadora y de actitud cortantemente profesional que sacan cuando su interlocutor y pagador está presente. Estamos hablando con Hyde.

    -¿Puedes…?- tatamudea MKII.- ¿Puedes ser más específico? – “Amor, no entiendo por qué me haces ésto. No sé qué puede haberte hecho cambiar tanto”.
    -Sí, bueno, hay demasiadas horas-hombre que se pueden suplir con el software apropiado.- “Quiero echar a diez personas de momento y a cierre de ejercicio mostrar una reducción de gasto importante sin hacer nada, gilipollas”.
    -No… A ver, Alberto, no es que te quiera llevar la contraria, ni mucho menos- dice MKII – pero es que me sorprende mucho que me digas eso porque acabamos de salir de un proceso de readaptación de software que… – “¡Qué más quieres de mí! ¡Yo te amaba y ahora me dices esto! ¡Iría contigo al fin del mundo Winston Roger Alberto!”
    -¿Quién os lo ha auditado?- “Qué coño vais a haber hecho, pringaos”.
    -No, nadie, fue una operación interna que… – “Para auditorías estamos, con el presupuesto, plazos y medios que tenemos. Vimos un problema y lo solucionamos”.
    -¿Ve?- dice Fucking Crack a $Hyperboss señalando a MKII con las palmas de las manos hacia arriba y una mueca de superioridad tan inmensa, tan titánica, tan absurdamente desproporcionada que mi primer impulso fue levantarme de la silla, cogerla del respaldo y partírsela entre la C2 y el atlas. Pero me contuve porque soy un ser humano evolucionado y sé que hay cosas que no están socialmente aceptadas, como estropear muebles caros.- No se pueden tomar estas decisiones desde dentro porque se pierde el enfoque.

    $Hyperboss asiente. Ya me ha tocado los cojones el listo. ¿No era que íbamos a ser muy amigos y todos íbamos a montar en globo para subir muy arriba?

    -Entonces vas a estar poco tiempo por aquí, ¿no Alberto?- le digo. $Hyperboss me mira fijamente.
    -Qué va. ¿Por qué lo dices?
    -Para que no pierdas el enfoque de tanto estar dentro- contesto, por ir calentando.
    -No es lo mismo, hombre.
    -Claro que no es lo mismo. ¿Por qué no es lo mismo?
    -Hombre, por razones obvias, Wardog.
    -Como verás, Alberto, soy el único que no tiene corbata.
    -¿Qué quieres decir?
    -Quiero decir que debo ser el único al que no le parecen obvias tus razones.

    Intento componer una cara de sincero desconcierto, pero me sale de mala hostia, simplemente. Miro alternativamente  a $Hyperboss, MKII y Fuckingcrack.

    -O a lo mejor no soy el único.
    -Mira, Wardog- comienza por fin, condescendiente,- son muchas cosas. La primera es que llevo haciendo esto muchos años. La experiencia te enseña muchas cosas.
    -Yo también tengo experiencia. ¿Ves mis canas? Cada una, una experiencia. Y en los huevos tengo más.
    -No se puede comparar tu experiencia con la mía.
    -¿Y la de MKII? ¿Tampoco?
    -No, claro.
    -Supongo que no. Por supuesto. La nuestra es experiencia de primera mano, de campo. Real. Estadística. Vemos problemas recurrentes. Los arreglamos. ¿Tú tienes experiencia de ese tipo aquí?
    -No, todavía no, claro, pero…
    -Y cuando la tengas no las vas a poder usar porque habrás perdido el enfoque y tendremos que llamar a un amigo tuyo de una consultora muy cara para que te audite.
    -Wardog- dice, sin perder la calma- no tergiverses mis palabras. Yo no he dicho eso.
    -Es cierto, todavía no has dicho nada. Disculpa. Continúa.

    $Hyperboss se reclina en la silla. Ha pasado la tormenta. Me mira entre furioso e intrigado. Es bonito cuando dos personas se conocen tan bien.

    -¿Por dónde iba?- pregunta Fuckingcrack. Bien. Desconcertado. Hemos hecho mella.
    -Sobra gente y falta software- le apunto.
    -Exacto. Veréis, hay muchas operaciones que si se automatizan restan un montón de horas-hombre innecesarias.
    -Sí, Alberto- dice MKII-, pero me gustaría saber en qué áreas has detectado software deficiente.
    -Pues aquí y allá. Todo el mundo se queja de las aplicaciones que deben usar, eso lo sabréis vosotros- dice mirándome a mí.
    -Lo sabemos. Y sabemos que si tuvieran una aplicación en la que sólo tuviesen que pulsar una tecla y alguien que les escuchara, le dirían que la aplicación es una mierda porque el teclado tiene más teclas de las necesarias- respondo. MKII asiente. Cómo estará de jodido para que asienta a lo que yo digo.
    -Bueno, no me refiero a eso. Sus quejas tienen sentido y están fundamentadas en…

    Esto se está haciendo muy largo y de cualquier forma no me gustan los consultores. Son gente.

    -Disculpad que interrumpa tan interesante intercambio de opiniones, pero es que me estaba preguntando cómo has podido llegar a esa conclusión en tres días sin tocar un ordenador en esta casa. Porque mucho me equivoco o no has tocado uno ni con un palo.
    -Wardog, no empecemos- me dice $Hyperboss por fin. Me está animando, el canalla. Le va la marcha.
    -Vale, no empezamos, pero me gustaría saber cómo ha llegado a esa conclusión.
    -No, $Hyperboss, si no pasa nada- dice Fuckingcrack quitando hierro- es bueno que tenga curiosidad. Pues mira, Wardog, en la mayoría de las entrevistas  los usuarios se quejan de la aplicación y del sistema en general.
    -Ya. Ya veo el muestreo de necesidades, de procedimientos, el benchmarking de procesos realizado, análisis de usabilidad versus procedimientos… Investigación de campo en estado puro. En tres semanas. ¿A quién le has preguntado?

    MKII guarda silencio. El pobre está confundido. Aún no comprende que para los consultores como Fuckingcrack lo primero es reducir personal como sea. Hoy ha tocado el software, pero podría haber sido cualquier otro medio. Si le quitas los salarios y seguros sociales de los desgraciados a los que te cargas a la cuenta de resultados, tachán, tenemos un dinamizador de empresas de la hostia.

    -Wardog, me ofende que pongas en duda mi profesionalidad, hombre.
    -No te ofendas, que no lo hago. Sé que eres muy bueno- me amarga la boca de mentir tan burdamente-. Pero todos nos fiamos a veces de la experiencia. A ver, dinos qué procesos se pueden automatizar y no lo están.

    Vuelve los ojos hacia arriba, hastiado de mí, lo justo para que todos lo veamos, pero no tanto como parecer enfadado.

    -Por ejemplo, la gente se queja de que la entrada manual de pedidos es lenta.
    -Claro, es lenta porque es manual.
    -Pues eso hay que automatizarlo.
    -Que es entrada manual. Si no fuera manual, estaría automatizada.

    $Hyperboss me mira con severidad. Mira a MKII. Mira a Fuckingcrack y se queda esperando una respuesta.

    -Pero es demasiado lento. Tienen que buscar las referencias por descripción.
    -Tenemos setecientasmil referencias. Si quieres les obligo a aprenderse los códigos. Puedo hacerlo.
    -Los clientes podrían picarse ellos mismos los pedidos.
    -Si un cliente no nos hace un pedido vía web es porque no le sale de los cojones y se le consiente. Punto. Porque es un cliente y tiene dinero para pagar por los productos de la empresa.
    -¿Hay un sistema de entrada de pedidos vía web?
    -Haylo. Y EDI. Y tú deberías saberlo. Me extraña que se te haya ocultado esa información.
    -Pues los clientes deberían usarlo.
    -Hecho. Contrato una cuadrilla de mercenarios albano-kosovares y los mando a casa de los clientes para que, a golpe de AK-47 todos los clientes rebeledes usen el sistema de pedidos web. Seguro que bastan unos cuantos tiros en las rodillas para que se adapten a los nuevos tiempos.
    -¡Wardog!- protesta $Hyperboss.
    -No, no pasa nada, $Hyperboss… A ver, Wardog. Las cosas ocurren por una razón siempre. Si los clientes no usan el portal web, será por algo.
    -Básicamente porque no les sale de los oídos. Por poner un orificio.
    -Vale, puede que sea poco usable.
    -¿Lo has visto? ¿Lo has probado, Alberto?
    -Puede que sea lento- me ignora y sigue poniendo pegas a algo que no ha visto. De reojo echa miradas a $Hyperboss, que no es tonto y está empezando a achinar los ojos.
    -Va la velocidad del rayo.
    -Puede que…
    -Puede que nuestros clientes no hagan los pedidos vía web porque les cuesta menos mandar un fax, un email o llamar por teléfono diciendo que quieren ocho firulillos de los que tú ya sabes que tomarse la molestia de loguearse, buscar las referencias exactas, poner cantidades y confirmar. Pasan en moto de invertir tiempo en algo que no les genera valor cuando tienen una alternativa igual de eficiente por menos coste. Pero claro, seguramente algún consultor malvado les ha asesorado y les ha dicho que no gasten tiempo en algo no productivo.
    -Ya, bueno… A lo mejor habría que establecer alguna estrategia comercial…
    -A lo mejor, sí. Con gomina, si es posible.

    MKII está muy serio. Alberto Fuckingcrack  se ha metido con su criatura. Él diseñó el portal web. Con sus deditos y con un montón de cosas de Hasefroch carísimas.

    -De cualquier manera, las condiciones en las que está el portal, que ya evaluaré más adelante, no solucionan el problema que tenemos: los usuarios no están contentos con el programa de entrada manual de pedidos.
    -No me preocupa la felicidad de los usuarios. ¿Y a tí, MKII?
    -Hombre, yo…
    -Es lento- corta Fuckingcrack.
    -Mentira. Los lentos son ellos- respondo.
    -¡Wardog!- $Hyperboss está visiblemente nervioso. No le gusta reunirse conmigo.
    -Es cierto, joder, $Hyperboss. MKII, diles cómo se buscan aquí las referencias, que tú tienes corbata y te toman en serio.
    -Escriben una palabra. Sólo una. Y le dan a buscar. Salen muchas referencias que contienen esa palabra y pierden tiempo buscando.
    -¿Ve, $Hyperboss? ¡Eso se solucionaría con un sistema de búsqueda más avanzado, como el de Google!- Dice Fuckingcrack. Hala a tomar por culo. Y de paso, que nos pongan Adsense en la pantalla de facturación.
    -Tampoco hace falta tanto. Por defecto busca en la descripción con comodines a ambos lados y en los espacios. Hay opción de comodines a derecha e izquierda únicamente. Si no encuentra resultado, busca en descripciones abreviadas y códigos de artículo o en referencias equivalentes. Y todo en menos de 300 milisegundos gracias a un sistema de búsquedas multihilo.
    -¿Entonces cuál es el problema?- pregunta $Hyperboss.
    -Que no les sale de los cojones usarlo.
    -¿Y por qué no?
    -Yo qué sé, cosas de usuarios. Que por lo visto es complicado de usar, dicen.
    -Pues habrá que formarlos, Wardog-, dice Fuckingcrack
    -¿Para qué?- pregunto.
    -Para que lo usen y sean más eficientes, Wardog, por supuesto.- me explica Fuckingcrack
    -¿Pero no les íbamos a echar para poner un sistema automágico?
    -Pero si son eficientes no.- Responde Fuckingcrack.
    -Entonces ¿en qué quedamos? ¿En que necesitamos echar gente para ganar más dinero o en que tienen que se más eficientes para meter los pedidos manuales más rápido o en que nuestros clientes nos harán el trabajo sucio porque les vamos a regalar una Thermomix?

    Fuckingcrack me mira con la calma que sólo un consultor que lo ha sido toda la vida es capaz de mantener en una situación de estrés. Ambos sabemos que ha venido aquí, se ha dado una vuelta tanteando, ha visto que esta empresa se parece mucho a otras empresas en las que ha funcionado el plan estándar y ha decidido que aquí cabe perfectamente. Resumiendo: se ha fiado de la experiencia previa sin contrastar datos, se ha maquillado, desempolvado la calavera y está interpretando el Hamlet de siempre cambiando el nombre a los personajes.

    -Wardog, ese tema lo trataremos más adelante.
    -Hace un segundo era crítico.
    -Crítico no, prioritario para el crecimiento económico de la empresa.
    -No, si está claro. Menos gente, más beneficio- no me puedo creer que esté aquí defendiendo el puesto de trabajo de esos imbéciles desagradecidos.
    -No se trata de eso sino de dinamizar la empresa. Cuanto mejor sea el sistema informático, menos operarios y menos especializados harán falta.
    -Que traduciendo a román paladino es “cuanto mejores sean los informáticos, peores pueden ser los usuarios”, ¿no?
    -Yo no lo diría así.
    -Pero es eso. ¿Está usted de acurdo, $Hyperboss?
    -Claro. Totalmente. Es de lógica.
    -Entonces, cuanto mejores sean los mecánicos, más manazas pueden ser los operarios; cuanto mejores sean los chóferes, peor colocada puede ir la mercancía en los camiones; cuanto mejores sean los consultores, más inútiles pueden ser los directores. ¡Es de lógica!

    Se hace un silencio espeso en la sala. Me toca los huevos soberanamente que todo se solucione con informática. La tan manida experiencia de unos pocos sirve para dimensionar unos organigramas deformes con unas presiones de trabajo brutales en unos puestos y cargas ridículas y rigideces absurdas en otros. Y no está pagado. No hay sueldo que pague semejante presión. Al final el sistema colapsa en algún punto y la mierda rueda cuesta abajo arrasándolo todo. Cuando la avalancha se asienta, todo el mundo está sobrepasado porque, literalmente, no sabe qué hacer. Sin embargo es el sueño húmedo de muchos consultores, y sobre el papel, es cojonudo y se lo vendes a la dirección sin esfuerzo.

    $Hyperboss me destripa con la mirada. No va a desdecirse y mi ad hominem le ha dejado temporalmente fuera de combate, no encuentra con qué defenderse y pretende fundirme con la mirada. Hace ya mucho tiempo que descubrí que las miradas no matan, por mucho que algunos se esfuercen.

    Implementar eso es una pesadilla en las empresas que, como $Suprakillminds son heterogéneas y con cien mil millones de particularidades en las que el usuario debe tomar decisiones. Dichas decisiones son en muchas ocasiones lo que diferencian a estas empresas de las demás, y la acromegalia organizativa revienta ese punto a favor. Claro, que yo estoy en el lado de la implementación y a lo mejor soy un quejica que no sabe de qué coño habla.

    De cualquier manera, $Hyperboss está encantado con su consultor nuevo. Se le ve. Cambiemos entonces de estrategia.

    Alberto Fuckingcrack resuelve la situación como sólo un consultor como él puede hacerlo.

    -No siempre se puede simplificar tanto las cosas, Wardog, siempre hay matices. Pero no es más que un punto en la consolidación de los gastos fijos y los costes operativos de la compañía que…
    -Claro, Alberto, tienes razón. No se puede ser categórico, es un error de bulto. Disculpa mi impetuosidad.

    MKII y $Hyperboss me miran como si estuvieran viendo a un alien. Me hago el rubio.

    -He revisado las cuentas de cada uno de los departamentos y el vuestro es de los que más gastan. Ahí hay mucho margen de mejora del coste de operación.
    -¿Sí? ¡Vaya! ¡Qué sorpresa!. ¿A que estás sorprendido, MKII?
    -Pues sí… porque…
    -Maqui, no interrumpas, por favor…-  corto a mi superior, que se queda patidifuso.  Va a hablar de nuevo.- Por favor.

    MKII se queda desconcertado por mi tono. Finjo un interés desmedido por los datos que nos va a aportar aquí nuestro consultor estrella con su flor en el culo. $Hyperboss se relaja un poco. La reunión por fin toma un ritmo más maduro y coherente donde los que saben hablan y la plebe escucha y asiente. Le guiño un ojo a MKII. Me mira con cara de becerro. Pongo los ojos en blanco y con el dedo delante de los labios le vuelvo a pedir silencio. Me giro hacia nuestros interlocutores olvidando por el camino sintonizar los ojos de nuevo.

    Cuando recuperé la vista, Fuckingcrack tenía un rictus levemente desmejorado. Qué aprensivo.

    -Continúa, por favor, Alberto.
    -¿Por dónde iba?
    -Las cuentas del departamento. Mucho gasto.
    -¡Ah! ¡Sí! Gracias. Se gasta demasiado en sistemas. Demasiadas máquinas, demasiado consumo eléctrico, demasiado mantenimiento, demasiadas licencias…
    -Pero claro, Alberto- tercia MKII,- cada vez hay más usuarios en más sedes. De hecho, estamos casi infradimensionados en algunos puntos y… ¡Ouch!

    Le he sacudido una patada en la espinilla. Me mira. No entiende. Va a hablar de nuevo. Inadvertidamente le casco otra coz. Ojos en blanco. Dedo sobre labios. Deja hablar a los mayores.

    -Totalmente innecesario, Máquina II, hoy en día toda esa infraestructura se puede subir a la nube y nos deshacernos de un plumazo de todos esos gastos.
    -¿Todo a la nube?- clama MKII.
    -¡Absolutamente todo!- responde Fuckingcrack. Pone el brazo izquierdo sobre la mesa y se gira ligeramente hacia afuera. Adopta la actitud desafiante del que ha propuesto algo totalmente revolucionario. Todo a la nube.

    MKII palidece. Su cerebro de ingeniero está anotando febrilmente todo lo que conlleva deslocalizar los sistemas. La verdad es que es un pastel que no me gustaría comerme de un golpe.

    $Hyperboss tiene dibujada en la cara la sonrisa torcida del que ha descubierto una mina. Está pletórico. El consultor mágico ha enderezado la compañía, que por lo visto iba sin rumbo hacia un futuro de crecimiento lento y tranquilo.

    Durante más de dos horas Fuckingcrack fue desgranando su plan de crecimiento y a la vez reducción de costes para la informática de la empresa.  Yo terminé agotado, la verdad. Uno ya tiene una edad y de no hacer mucho ejercicio físico, pues me cansé bastante de patear las espinillas de MKII cada vez que quería objetar algo. Es impresionante lo poco que asocia el tío la causa con el efecto. Salió cojeando de la sala y nos despedimos con un apretón de manos de $Hyperboss y de Fuckingcrack.

    De camino hacia nuestros aposentos, paramos en la máquina de café.  MKII, aún cojeando, me increpó -Wardog, ¿qué coño te ha dado ahí dentro? ¿Qué me querías decir?
    -Coño, que te callases.
    -¡Pero Alberto Fuckingcrack estaba equivocado!
    -Ya. ¿Y?
    -¡Pues que no tiene razón!
    -¿Y qué más da? ¿Estás disgustado porque tu ídolo se ha equivocado o porque no te dan la razón?

    MKII se queda pensativo un rato. El lenguaje corporal no lo interpreta bien. Prueba de ello es la marca de mis botas que luce en la pernera del pantalón. Pero es un gran entendedor con al que le hacen falta muy pocas palabras. Sonríe y se aleja cojeando.

    Sabe que se va a liar. Y aunque jamás lo reconozca, le encanta.

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